La lectura es la interacción entre un lector, un texto y un contexto, el lector al leer incorpora los conocimientos que posee, es decir, lo que es y lo que sabe sobre el mundo y el texto incluye la intención del autor, el contenido de lo dicho y la forma en que se estructura el mensaje. El contexto, en fin, incluye las condiciones de la lectura, tanto las estrictamente individuales (intención del lector, interés por el texto, efectos de la lectura del texto en el horizonte de expectativas del lector…) como las sociales (en el caso de la lectura escolar, si la lectura es compartida o no, el tiempo que se le destina en las aulas, el contraste entre las diversas interpretaciones del texto….).
En opinión de Isabel Solé (1997), la lectura es un proceso interactivo en el que quien lee construye de una manera activa su interpretación del mensaje a partir de sus experiencias y conocimientos previos, de sus hipótesis y su capacidad de inferir determinados significados. De ahí que en la enseñanza en el aprendizaje escolar de la lectura haya que tener en cuenta algo tan obvio como la claridad y la coherencia de los contenidos de los textos, es decir, la adecuación suficiente del léxico, de la sintaxis y de la estructura de los textos a los conocimientos y a las habilidades lectoras del alumnado.
La lectura es un proceso continuo de comunicación entre el autor del texto y el lector; es expresado a través de una variedad de signos y códigos convencionales que nos sirven para interpretar las emociones, sentimientos impresiones, ideas y pensamientos. Como resultado de esta interacción, el lector, que asume un rol activo, descubre y elabora respuestas, formula nuevas preguntas, acepta, disiente o simplemente ignora; esto es, construye el sentido de los mensajes, el sentido válido para sí.
El aprendizaje de la lectura es complejo y plantea ciertas exigencias como son, un determinado nivel mental, buena capacidad para la organización perceptivo-espacial y personal. En este sentido, leer implica el desarrollo de aptitudes y habilidades que pueden potenciar la facultad de síntesis para aplicar las adquisiciones culturales y está considerada como el instrumento más eficaz para la apropiación del acervo cultural, siendo de fundamental relevancia para la integración del hombre a las exigencias del mundo moderno.
Desde esta perspectiva, leer tiene como finalidad adquirir aprendizajes sea cual fuere el tipo de lectura que ejercitemos (en voz alta, en silencio, dirigida, lenta, profunda o rápida), se han de llevar a la práctica estrategias que permitan y hagan posible un aprendizaje y por lo tanto, un desarrollo personal.
En el aspecto físico y mental, la actividad lectora supone la correcta ejecución de cuatro procesos: el perceptivo, basado en la extracción de los signos gráficos y el reconocimiento de las unidades lingüísticas o palabras; el proceso léxico, que aporta significado a las palabras haciendo uso del almacén de conceptos existentes en la memoria; el proceso sintáctico, que analiza las palabras agrupadas en frases y oraciones determinando su función gramatical, y, el proceso semántico, que descubre y construye el mensaje y lo incorpora a la memoria del individuo.
En el aparente sencillo acto de leer se realizan las siguientes operaciones: primero reconocer es decir, comprender el significado de cada uno de los términos empleados por el autor dentro de un contexto determinado, segundo se organiza el significado de cada palabra aislada, lo cual requiere identificar la combinación de éstas en frases, párrafos, etc., para conocer el contenido, el mensaje o la idea del escrito. Después elaborar, ya que al leer no sólo se entiende lo que dice el autor, sino que además surgen pensamientos e ideas propias en el lector, por ultimo evaluar puesto que cuando se capta lo que quiere decir el autor, ese contenido pasa por la opinión del lector, quien lo aceptará o rechazará.
Para estudiar la lectura: la fisiología permite comprender la capacidad humana de leer desde el punto de vista biológico, gracias al estudio del ojo humano, el campo de visión y la capacidad de fijar la vista. Mientras la psicología ayuda a definir el proceso mental que se lleva a cabo durante la lectura, ya sea en la fase de decodificación de caracteres, símbolos e imágenes, o en la fase de asociación de la visualización con la palabra. La pedagogía clínica se ocupa de los aspectos educativos en cuanto al proceso enseñanza-aprendizaje de la lecto-escritura, de los disturbios específicos de la lectura, y las habilidades necesarias para una lectura eficaz.
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